Rita aparece muerta en una iglesia y la policía determina que se trata de un suicido.
Su madre no está de acuerdo.
Elena sabe que su hija jamás habría entrado a una iglesia durante una tormenta. Les tenía demasiado miedo a los rayos. Y está convencida de que ese detalle es suficiente para demostrar que alguien la asesinó.
El problema es que Elena sufre Parkinson avanzado.
Caminar, vestirse, subirse a un tren o solo levantarse de una silla son tareas que dependen de los horarios de su medicación.
En Elena sabe, Claudia Piñeiro acompaña a una mujer durante un viaje por Buenos Aires en busca de alguien que pueda ayudarla a esclarecer la muerte de su hija.
Pero mientras Elena intenta reconstruir lo ocurrido, también empiezan a aparecer recuerdos de una relación atravesada por la dependencia, las obligaciones y una forma de entender la maternidad que nunca estuvo libre de conflictos.
Piñeiro construye una novela que parece policial, pero donde el verdadero misterio termina surgiendo desde un espacio más íntimo.
¿Qué sabemos realmente de las personas con las que convivimos toda una vida?
Elena está convencida de conocer a su hija.
Después de todo, es su madre.
Elena sabe, de Claudia Piñeiro.
